Bauhaus – Escuela elemental

Bauhaus Escuela elemental

Bauhaus – Escuela elemental

 

La Bauhaus se ha convertido en el capítulo inicial de la narración del diseño del siglo XX. Su estatus como momento fundacional del diseño se ha fortalecido con la adopción de sus métodos e ideales por parte de las escuelas de todo el mundo.

Un elemento central de esta gramática fue y sigue siendo, triángulo, cuadrado y círculo. La repetición de este trío de formas básicas y colores primarios en la obra de los maestros y alumnos de la Bauhaus demuestra el interés de la escuela por la abstracción y su énfasis en aquellos aspectos de lo visual que podrían describirse como elementales, irreductibles, esenciales, fundacionales y originarios.

Johannes Itten, que enseñó en los primerísimos años de la escuela, utilizaba métodos de enseñanza nada convencionales con la esperanza de “desenseñar” a los estudiantes y devolverles a un estado de inocencia, a un punto de origen en el que pudiese iniciarse la verdadera enseñanza.

Desde su comienzo, la Bauhaus se basó en la idea de un retorno a los orígenes, con la esperanza de descubrir una unidad perdida. El programa de la escuela, escrito por Walter Gropius en 1919, proclamaba la misión recuperadora de la escuela: “Hoy las artes existen en un aislamiento del que solo pueden ser rescatadas por el esfuerzo consciente y cooperativo de todos los artesanos. El objetivo último, aunque distante, de la Bauhaus es la obra de arte unificada”.

Para Gropius, esta unidad se recupera por medio de un adiestramiento que fuera capaz de desarrollar en los estudiantes una capacitación generalizada en las artesanías, que formase una “base indispensable para toda producción artística”. Este propósito adquirio forma institucional en el Vorkurs, o Curso Básico, que se apartaba de las academias tradicionales al borrar las fronteras entre la instrucción artesana y el adiestramiento en las bellas artes. El Curso Básico era una introducción general a la composición, el color, los materiales y la forma tridimensional que familiarizaban a los estudiantes con técnicas,  conceptos y relaciones formales consideradas fundamentales para toda expresión visual, ya fuese escultura, forja, pintura o rotulación.

Si bien el concepto de un curso básico es uno de los grandes legados de la Bauhaus, era una idea con muchos precedentes en las reformas educativas progresistas del siglo XIX, en especial en el Kindergarten, tal como lo desarrolló su fundador, Friedrich Froebel (1782-1827). Froebel estaba influido sobre todo por el pedagogo suizo Heinrich Pestalozzi (1746-1827), cuyo concepto de educación sensorial fue una aplicación de los ideales de la ilustración propuestos por Jean Jacques Rousseau (1712-1778). El Emilio (1762) de Rousseau argumentaba que la educación es más el cultivo de unas facultades innatas que la imposición de unos conocimientos. Siguiendo este camino, Pestalozzi rehizo la figura del maestro como una figura protectora que supervisa y estimula la inteligencia inherente del niño.

 

Fuente: El ABC de la Bauhaus – Ellen Lupton / J. Abbott Miller

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